Por Matias Colagioia

Tristeza nao tem fim


Bolsonaro hizo cuantitativamente una elección inesperada por muchos de nosotros, saco una ventaja formidablemente triste en lo numérico. Bolsonaro representa lo peor de todas las variables posibles. Liberal en lo económico y un sádico en lo social (decirle conservador en lo social seria honrarlo, es una sádico)

La pregunta es ¿Qué paso? ¿Qué nos pasó? Que le paso a un Brasil al que Lula agarraba allá por el 2002 con índices de desigualdad caricaturescos y después de una década de gobierno, sacaba a millones de la pobreza, los hacia ingresar al consumo dándoles el pretendido status de clase media y, como si fuera poco, sentaba a Brasil a la mesa de las potencias emergentes. Nadie hubiera imaginado tanto allí por 2002.

Sobre porque ganan las derechas en todas sus variables, nosotros post 2015 nos hemos hecho casi expertos porque todos damos análisis a diestra y siniestra de los por qué. Intentar analizar este caso en particular requiere tener conocimientos profundos sobre el Brasil, cosa que no tiene quien les escribe. Sin embargo, me voy a tomar el atrevimiento, quizás para hablarnos a nosotros los argentinos. Quizás, y esto es lo más llamativo, porque el tipo de derecha que gano esta elección en Brasil, viene sumando adhesiones en el globo, lo cual tiene que hacernos prender una luz de alarma. Trump es el caso más paradigmático, si bien tiene diferencias con Bolsonaro sobre todo económicas, no podemos dejar de ponerlo a la cabeza de este tipo de “lideres” que van sumándose en el mundo. Se autodenominan “antisistema “o “anti establishment”.

La denominación, las formas y sobre todo el fondo deben ser motivo de amplia, amplísima preocupación. Estamos rodeados de profesores de historia, compramos y leemos libros de historia como nunca antes. Sin embargo en ciertos temas da la sensación de que somos ciegos históricos. Allá por el periodo de entreguerras en Europa, una Europa humillada en muchos casos, empezaron a aparecer algunos muchachos que demostraban odio a la democracia y a todo lo que tenga que ver con la izquierda. Decían que la democracia liberal y la izquierda eran los responsables de la miseria, la desocupación y las penurias de sus pueblos. Dos de ellos, los que más poder alcanzaron luego, fueron más de una vez vistos con sorna por muchos. Fueron presos, eran completos marginales. Pero algo trabajaron como grandísimos psicólogos para inundar Europa de odio posteriormente. La humillación que sentina grandes capas de la sociedad. Cada vez eran más convincentes y seductores. Cada vez reunían más gente. Hasta que estuvieron en condiciones de pelear por el poder estatal. Y lo hicieron. Y ganaron. Y ganaron con apoyos amplísimos. Y sumieron a Europa en un frenesí de odio. Creo que más o menos conocen la historia.

¿Que trabajaron como artesanos de la psicología popular estos carismáticos monstruos? La humillación. La humillación genera odio. Y el odio como el amor es irracional, nos pone irracionales, pasionales, dispuestos a entregarnos a quien lo pueda apagar.

Volvamos al siglo XXI y a Latinoamérica. Yo como ustedes me pregunto ¿Qué humillación sufrimos los pueblos latinoamericanos en la década anterior? Obviamente ninguna comparable a la comparación histórica a la que hicimos alusión. Al contrario, luego de estar humillados crecimos y tuvimos nuevamente autoestima como naciones. Ahora bien, los sentimientos pueden tener base real o imaginaria. Y en esto si voy a repetir lo que casi como un mantra venimos repitiendo hace unos cuantos años pero no por eso poco cierto “Los medios”. El aparato cultural-comunicacional creo humillaciones imaginarias que muchos tomaron como reales. Y odiaron. Recordaran las marchas contra Cristina. Qué manera de odiar esa gente. Creo que nosotros respondimos bien. Por eso la elección se perdió solo por el 1% después de tanta ingeniería comunicacional. Y se perdió, entre otras cosas, por errores táctico-electorales que no son motivo de análisis aquí.

La cosa cambia cuando los gobiernos populares dejan el poder estatal. Aquí si veo errores estratégicos significativos y que agrandan a lo peor de la política. Lo que se presenta como la anti política. La realidad material de los pueblos se vuelve cada vez peor. El caldo de cultivo para el fascismo esta cada vez mas ideal. Cada vez mas ciudadanos son azuzados con odio permanentemente. Odio y estereotipos neoliberales de vida que frustran al sujeto al ser cada vez mas inalcanzables por la pauperización de la calidad de vida. Todos son lo mismo. Todos son una mierda. Todos son mentirosos. Hasta que aparece alguien como él. Alguien que le dice que está listo para limpiar la mugre. Que la inseguridad se resuelve con balas, y si es en la cabeza mejor

Muchos de ustedes me van a odiar cuando sigan leyendo esto. Quizás acompañaban hasta aquí con sonrisa de aprobación todo lo que iban leyendo. Mis estimados nos hemos puesto en muchas cosas cada vez más sectarios, más vanguardistas, lo que nos aleja de representar mayorías.Y representar mayorías no es hedonismo político, representar mayorías es central para evitar los avances del fascismo, de los que no creen en la dignidad humana. Hay que estar a la vanguardia ideológica para transformar la sociedad, pero lleva tiempo. Hay que representar mayorías y las mayorías son por naturaleza conservadoras. No pretendo que bajemos nuestras banderas para ser garantes de nada. Tenemos que estar muy orgullosos de ellas. La conciencia media de cualquiera le indica que hay cosas que son inherentemente buenas, defender a los desvalidos, defender a los trabajadores, buscar la justicia. Muchas veces les mienten y les dicen que hacemos lo contrario. Mostrémosle de qué lado estamos. A veces nosotros cansados de pelear contra los molinos de viento, mostramos el estereotipo que les enseñaron a ver en nosotros. Ahí se sienten humillados. Y muchas otras sobre todo en los últimos años vamos a latransformación de las estructuras más profundas de la sociedad, lo cual genera resistencias terribles. Hay que ser mas estratégicos en esos campos. Pero que quede claro, a las mayorías hay que representarlas. Y como ellas quieren, no como pretendamos nosotros, seres iluminados que sea, sino las representa el fascismo. Lo estamos viendo. Está pasando. No son las paranoias de un asustadizo. Europa fue sumida en la peor de las locuras por menospreciar estas tendencias de la sociedad.