Por Emilio Parrucca

Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre.


CONSPIRACIÓN, PÓLVORA Y TRAICIÓN.

Sí se trata de una de las frases más pronunciadas en la genial película V for Vendetta (V de Venganza en español), basada en el cómic de Alan Moore e ilustrada por David Lloyd. Si lo recuerdan, en aquella historia, un sujeto enmascarado, que se hacía llamar V, luchaba en las sombras contra la tiranía de un gobierno despótico y sometedor. Desde su lucha armada “V” buscaba la libertad del pueblo e incitaba a sus compatriotas a unirse a él, bajo el Parlamento, el día 5 de noviembre, el día de Guy Fawkes.

Precisamente, ese mismo día, un 5 de noviembre, pero del año 1605, Guy Fawkes fue capturado dentro de un túnel con 36 barriles de pólvora cuando intentaba atentar contra el Parlamento inglés en lo que se conoció como “la Conspiración de la Pólvora“.

LA CONSPIRACIÓN

Durante el reinado de Isabel I la monarquía comenzó a perseguir de forma bastante enfermiza a cada uno de los católicos del reino. Una pugna entre éstos y los protestantes que parecía estar bastante desequilibrada. Con la evidente ventaja que suponía contar con la reina en su bando, los protestantes ganaban terreno haciendo que muchos de los católicos se viesen en la obligación de huir e incluso fingir ser protestantes.

Isabel I llevaría a cabo una serie de prohibiciones a esta comunidad de católicos. No podrían ir a misa o asistir a los oficios.

Tras la muerte de Isabel I sin descendencia le sucedió su sobrino Jacobo I. La llegada de éste monarca hizo que los católicos tuvieran un poco de esperanza. No obstante aquella suposición de cambio fue errónea. Jacobo I aplicó normas mucho más estrictas para con los católicos.

Empezó a promover políticas de persecución más duras contra ellos, expulsó a los sacerdotes y a los jesuitas. Esta situación provocó el desánimo entre la población, muchos tuvieron que irse de sus hogares, e incluso otros se vieron obligados a convertirse a la religión protestante. La oposición al monarca era amplia y evidente. Pero por la represión, no permitía que estos se conocieran u organizaran fácilmente. Surgió así un pequeño grupo encabezado por  tres líderes y otras personas que comenzaron a reunirse en un pub de Londres para crear un atentado que terminará con esta situación.

El 26 de marzo de 1604, Robert Catesby, Thomas Winter y John Wright se reunieron secretamente para intentar acabar con la represión anglicana, tramar un plan que pudiera derrocar al rey e instaurar una monarquía católica. Unas semanas después, Catesby invitó a un cuarto conjurado, Guy Fawkes

Fawkes tenía una larga experiencia en las artes de la guerra, habiendo luchado en los Países Bajos en un regimiento de exiliados católicos ingleses bajo estandarte español.

Poco a poco el plan tomó forma. La idea era llenar los sótanos del Parlamento de cargas explosivas y detonarlas en la ceremonia de apertura. Un plan que necesitaba organización y presupuesto, por tanto terminaron uniéndose cerca de una decena de componentes más que de esta forma lograrían financiar la mortífera carga.

El plan parecía perfecto y nadie sospechaba nada, los conspiradores alquilaron una dependencia en los sótanos del Parlamento, donde poco a poco fueron almacenando 36 barriles completos de pólvora, aguardando a que el rey abriese oficialmente las puertas del Parlamento, a principios de octubre de 1605, para hacerlos estallar. Pero una epidemia de peste obligó a aplazar la ceremonia hasta el 5 de noviembre.

Diez días antes, un noble católico, recibió una carta anónima en la que se le advertía del peligro que corría al asistir a la ceremonia del rey. Quizás fuera Tresham el autor de la misiva, o acaso Robert Cecil, conde de Salisbury, conocedor desde hacía meses del plan de magnicidio y organizador más que probable, con su equipo de espías e infiltrados, de un contra complot dirigido a descabezar definitivamente la «hidra jesuítico-católica-romana».

El 4 de noviembre, Salisbury dio orden al jefe de seguridad para que registrase el edificio del Parlamento. Allí encontraron a Guy Fawkes ultimando los preparativos para la voladura. Historiadores afirman que no reveló los nombres de sus cómplices, otros dicen que sólo algunos. Sin embargo, no cabe duda alguna de que fue torturado brutalmente.

Tras esto, algunos de los conspiradores fueron detenidos y ejecutados en el acto. Otros, como el propio Robert Catesby, huyeron de Londres, pero fueron poco a poco siendo apresados o asesinados por la guardia inglesa. Tresham murió poco después en la Torre de Londres. Sometidos a juicio los demás, entre ellos Fawkes, fueron ejecutados «en el mismo lugar que habían planeado demoler», frente a Westminster, siguiendo la costumbre con los traidores: «Colgándoles del cuello sin dejarles morir, seccionándoles los genitales, echándolos al fuego ante sus propios ojos y, hallándose aún vivos, destripándoles y arrancándoles el corazón antes de decapitarles y despedazarles. Luego se expondrían ante el público las cabezas clavadas en picas y serían arrojados los restantes trozos a los pájaros para su alimento». Para asistir a las ejecuciones hubo que pagar entradas como a cualquier otro espectáculo de masas; Fawkes evitó tal destino saltando de la escalera del patíbulo con la soga al cuello, rompiéndose el cuello en el acto.

 

CAMBIAR NO CAMBIO NADA

Todos los años se encenderían hogueras mientras se quemaban imágenes de Guy Fawkes. Con el paso del tiempo estas imágenes serían sustituidas en muchas ocasiones por otros personajes odiados y además se incluirían fuegos artificiales y diferentes actividades. A pesar de que quizá ya pocos recuerdan cómo surgió esta fiesta nacional, lo cierto es que se sigue conmemorando el día de la Conspiración de la Pólvora año tras año, siendo este un acontecimiento muy seguido en toda Inglaterra. Incluso Aunque el sótano donde se almacenó la pólvora desapareció en un incendio en 1834, desde aquel 5 de noviembre de 1605 la guardia del Parlamento ha seguido registrando el edificio todos los años como preámbulo a la ceremonia de apertura por el monarca, más por conservar la tradición que como precaución, existiendo métodos más modernos para contrarrestar cualquier tipo de atentado.

En tiempos en que el Dios Mercado, regidor del mundo, manifiesta su hipóstasis. Su ser verdadero – a través de la santísima trinidad posmoderna: Ciencia – Tecnología – Dinero, debemos entender, como sociedad, que el futuro no reside en ese paradigma, que si son herramientas necesarias para generar cambios, como la política, pero deben ir acompañadas (para el bien de la humanidad) de fuertes valores morales.

En épocas de retroceso, tal vez necesitemos más gente como Guy Fawkes y los conspiradores. Debemos revelarnos, no con violencia necesariamente, pero si rescatar, de la parálisis conformista a la que nos han inducido, el valor de la rebelión contra los poderes establecidos.

El 5 de noviembre se festeja el fracaso de aquella rebelión… ¿Pero, realmente fracaso?

 

FUENTE:

https://es.wikipedia.org/wiki/V_for_Vendetta_(película)
https://es.wikipedia.org/wiki/Conspiración_de_la_pólvora
https://historiageneral.com/2009/05/14/la-conspiracion-de-la-polvora-y-guy-fawkes/
https://sobreinglaterra.com/2012/10/15/la-conspiracion-de-la-polvora-de-1605/
https://historia-biografia.com/historia-de-la-conspiracion-de-la-polvora/