Por Emilio Parrucca

Chinos, supermercados y después…


Luego del G20, la guerra comercial, el príncipe Saudi, el llorisqueo de Macri, la peluca de Trump y el chino Xi Jimping, hay otros chinos que no vinieron a la cumbre sino que hace tiempo que están dando vueltas por acá y se dedican principalmente a la actividad comercial. Basta conocer el barrio de Once (Balvanera) para darse cuenta que 1 de cada 3 locales pertenece a un chino o, sin ir más lejos, a la vuelta de tu casa seguramente hay un supermercado de origen asiático.

La gran oleada de inmigración comenzó en la década del 90 y más del 80% proviene de la provincia de Fujián, en la región del sudeste, frente a la isla de Taiwán. De allí son la mayoría de los ciudadanos chinos que se instalan en el país y terminan con un supermercado. Se trata de una zona donde las mafias, también conocidas como Tríadas, tienen mucho peso.

La triada es un término genérico para designar a ciertas organizaciones criminales de origen chino que tienen su base en Hong Kong, Taiwán y la China continental, así como ramificaciones entre sectores de las diversas diásporas han.

Vale la aclaración porque generalmente, con la llegada de los inmigrantes chinos que llegan en busca de trabajo y emprendimientos comerciales también llegan con ella actos mafiosos por parte de estas tríadas que, principalmente se dedican al tráfico de inmigrantes ilegales, al cobro de protección a comerciantes chinos, al asesinato y a la extorsión, Actos siempre perpetrados hacia adentro de su comunidad y, en la mayoría de los casos, cubiertos por un manto de oscuridad que ellos mismo se encargan de sostener.

Aunque no existen cálculos actualizados y certeros, se estima que viven en el país alrededor de 200.000 personas de origen chino, incluyendo a los jóvenes que nacieron acá.

Se calcula que hay alrededor de 12.000 supermercados chinos en Argentina, la gran mayoría en Buenos Aires. Hasta hace algunos años se limitaban a la capital, con un acuerdo tácito de no instalar más de uno en un radio de tres cuadras. Pero la saturación hizo que los recién llegados empezaran a extenderse hacia el conurbano y algunas de las grandes localidades del resto del país con más de 50.000 habitantes, aunque últimamente hubo una retracción: empujados por las grandes cadenas, problemas de inseguridad y la búsqueda de mercados más vírgenes, se han corrido hacia la periferia de la grandes ciudades y los pueblos. Hoy el mercado está bastante saturado por la caída del consumo, y el avance de mayoristas y cadenas de retail, que están abriendo formatos de proximidad y compiten directamente con los comercios barriales, entre ellos los chinos.

Fujian la exportadora de chinos se caracteriza por ser una zona de comerciantes especializados en este tipo de actividades. Los jefes de familia fueron llegando de a poco y corriendo la voz a sus familiares, trayendo a sus consanguíneos amparados por la ley, quienes viven y trabajan en el comercio, que suelen estar abiertos los domingos y hasta los feriados.

ROSARIGACHINO

Rosario no está exenta de esta masiva inmigración china y ya se cuentan más de 600 supermercados de origen asiático en el “Gran Rosario” y alrededores.

En varias inspecciones llevadas a cabo en supermercados chinos por el Ministerio de Trabajo provincial, se detectaron altísimos niveles de informalidad y se detallo que el 70% de los empleados de los comercios de la ciudad no estaban debidamente registrados. A la cámara que los nuclea mucho no les interesa y los mismos dueños han manifestado que por el tipo de pena que esto representa, les conviene pagar la multa a registrar un empleado.

Luego de un relevamiento propio de este diario en el radio de 10 cuadras a la redonda en un barrio del oeste Rosarino, encontramos exactamente 10 comercio de origen asiático… SI 10. Entre las “Faltas” a enumerar (faltas que, aclaro para que no nos tilden de xenófobos, corren de igual forma para los comercios y autoservicios de los barrios adentro, donde no llegan los controles y se camuflan entre los barrios más marginales donde nadie los ve… O no quieren verlos).

Trabajo no registrado, que representa jornadas laborales de más de 8 horas, ausencia de francos, pagos por día, horarios cortados… y ni hablar de condiciones de seguridad e higiene; mala palabra es aguinaldo, vacaciones o días de licencia por enfermedad, se imaginan el pago… Si, una mierda $50 pesos por hora en algunos casos y $400 o $500 por día en otros. Al no estar registrado el empleado, sus derechos no forman parte de la agenda. Otra particularidad observada es gente o muy grande o muy joven, rangos etarios donde la necesidad de trabajo es muy visible, y personas en situación de pobreza y necesidad extrema, sin educación escolar o, en el mejor de los casos, inconclusa.

La mayoría de los casos pasan a formar parte de la “cifra negra”, ya que no son denunciados y en consecuencia jamás hay actuación de ninguno de los organismos que debería actuar. También es cierto que el mini mercado que mas empleados “no chino” que vimos asciende a dos o tres. Cifra que a nadie le interesa y no pueden organizarse colectivamente porque la informalidad es la primera barrera, y es muy alta para sortearla.

Algunos empresarios locales se han beneficiado con la expansión asiática en el rubro. Una firma de distribución mayorista de todo tipo de mercadería, en un principio y no sabemos con exactitud si aún hoy lo hace y si es legal la triangulación, proveía a los chinos de un posnet. Cuando comprabas en uno de estos mercados asiáticos, salía en el ticket el nombre de otro comercio (El de este mayorista) y los chinos tenían esa plata en crédito para comprar en esta Cadena, mercadería para abastecer su minimercado. ¿Se dan cuenta del impacto? Hoy estas firmas y otras de la ciudad en el rubro, en épocas de economía financiarizada – entendamos así lo cobarde que es el capital – han invertido en el carnaval del fideicomiso y en emprendimientos inmobiliarios.

EL SECRETO DEL EXITO

El éxito del modelo de negocios radica en dos cuestiones: en primer lugar, los dueños de los supermercados empezaron a crear ‘cadenas’ que les permiten negociar mejores precios con los proveedores (un chino compra 10 pallets de una mercadería determinada y la negocia con sus “Paisanos” en el mercado interno); en segundo lugar y principalmente, su diferencial se basa en que, debido a su cultura, no exigen financiamiento y pagan “En efectivo” al momento de la entrega de la mercadería, y eso hoy, en tiempos de cheques, tarjetas y pagos diferidos, es casi un milagro.

Mientras que los grandes supermercados pagan a 30, 60 o 90 días después de haber recibido la mercadería, los chinos se agrupan entre varios para hacer los pedidos, y pagan por adelantado y en efectivo (compras centralizadas y colaborativas). En el caso de los vinos, compran gran parte de la producción varios meses antes de que el vino esté listo para vender. A la bodega le conviene, y al chino, quien se asegura así el menor precio posible, también.

La rentabilidad dentro de la actividad comercial no está regulada, por eso cada uno de los actores graba la utilidad que se le canta el orto. Las cadenas dentro del país tienen como piso una rentabilidad del 15% para arriba (Según estudios se han auditado y hay hasta rentabilidades de más del 200% entre el precio de compra y de venta de determinados artículos); en Europa no supera el 5% (está regulado) y los chinos con su máquina de guerra para la compra se conforman con ganar un 8%.

Sin dominar el idioma y con una cultura totalmente ajena a la de su tierra natal, los chinos logran salir adelante. La clave está en que ellos buscan su nicho, se agrupan, y laburan mucho.

La vida misma casi que empieza a los sesenta. Antes, hay que trabajar duro y las vacaciones son algo casi impensado. Si se toman algunos días, es para viajar a China a resolver algún asunto que tengan pendiente o visitar familiares. No hay que irse muy lejos para comprobarlo: los supermercados chinos siempre están abiertos. Domingo, año nuevo, Navidad… ellos están ahí. ¿Descanso? Con medio día el domingo más que suficiente, ya habrá tiempo para descansar durante la jubilación.

Los chinos no sólo tienen la capacidad de teletransportarse a cualquier parte del mundo y triunfar, sino que también son capaces de crear un microcosmos donde, a simple vista, les haga sentir que siguen en China. No es que les cuesta adecuarse a la cultura local, sino que la mayoría sólo hace una “adaptación selectiva”, lo justo y necesario para llevar a cabo su negocio. Todo el resto, made in China.

Lo primero que hace un chino en su arribo a nuestro país es bautizarse. Preferido de los chinos es Juan porque se parece fonéticamente al Huang, Martin por el similar a Chin o Luisa en el caso femenino por su similiar a Liu. Conozco el caso de uno Llamado Hugo por su original Guo. El nombre acá y en cualquier parte de la tierra está determinado por su similitud fonética con un nombre común del lugar en que se radique.

BARRIO CHINO

El término se utiliza para denominar una zona urbana en la que reside una gran cantidad de población de origen chino dentro de una sociedad no china. Los barrios chinos son comunes en el Sudeste Asiático y en Norteamérica, aunque cada día son más frecuentes también en Europa y en América Latina.

San Francisco (Estados Unidos) es donde hay mayor concentración de chinos, el segundo lugar en importancia numérica es el barrio chino de Lima (Perú), que se encuentra al costado del Centro Histórico de Lima. Santiago (Chile) y Argentina (Barrio Belgrano) no están exentos de su propia versión de Chinatown.

En la Ciudad de Buenos Aires, se conoce como barrio chino a una zona del barrio de Belgrano con eje en tres cuadras de la calle Arribeños, sobre las vías del Ferrocarril Mitre y la estación Belgrano C. A pesar de su nombre, viven allí diferentes comunidades asiáticas, con predominio de la taiwanesa, además de chinos continentales, coreanos, japoneses, tailandeses, etc.

Un recorrido por esta nos ofrece un país dentro de otro, con una gran oferta gastronómica, peluquerías, venta de chucherías, centros de medicina tradicional china, masajes y hasta grandes supermercados con mercadería importadas desde la china ancestral. Todo lo necesario para que los chinos del país puedan abastecerse y utilizar servicios como si estuvieran en casa.

ANTE ESOS OJOS NECIOS

Algún maneje hay es su arribo, la logística corre por cuenta de los futuros empleadores,

– Mañana tengo que buscar un “Paisano” en Buenos Aires, después uno en San Lorenzo.

Los ciudadanos chinos que acaban de llegar son adoptados en el negocio familiar, primero como repositores, luego como cajeros, y si juntan guita pasan a ser socio de su “empleador” en un super nuevo y hasta dueño cuando logran abrir su propio emprendimiento.

La mayoría vive discretamente en el lugar donde trabajan, en pequeños box, hacinados con lo mínimo indispensable y menos aún. Muchas veces en el mismo depósito o en la planta superior del supermercado. Imagínese usted, fuera de su país y lejos de su familia, donde lo único que tiene es un trabajo precario… Que más le queda por hacer?

Cuando comenzaron a desembarcar, fue resistencia, cuando el desembarco era un hecho, se reclamó igualdad de condiciones y se exigió a las autoridades el control sobre el cumplimiento de todas las exigencias tributarias y sanitarias. Bueno todo este hoy sigue bastante lejos de alcanzarse y en tiempos de flexibilización, inminentes reformas laborales y retroceso de sindicatos, el campo sigue fértil como para seguir sembrando y cosechando injusticias.

 

Fuentes:

Https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201807131080413060-argentina-china-inmigrantes-comunidad/
https://es.wikipedia.org/wiki/Barrio_chino_(Buenos_Aires)
https://es.wikipedia.org/wiki/Barrio_chino
https://www.lanacion.com.ar/1413378-los-chinos-en-la-argentina-mas-alla-del-supermercado
https://es.wikipedia.org/wiki/Tr%C3%ADada_(organizaci%C3%B3n_criminal)
https://www.cronista.com/negocios/Supermercados-chinos-se-mudan-al-interior-empujados-por-las-grandes-cadenas-20180119-0047.html