Por Emiliano Minni

Las injusticias de la historia: Juan Bialet Masse


Cuando yo les nombre Bialet Massé, muchas personas, lo asociaran más a una localidad cordobesa del valle de punilla que al personaje al que homenajearon cerca de 1912 con el nombre esa localidad. Hace exactamente 172 años, un 19 de diciembre pero de 1846 en Mataró, Cataluña, España, nacía Juan Bialet Massé otro “tapado” de la historia o por los menos quisieron tapar con esto de que la historia siempre la escriben los que ganan, porque hubo imbéciles en la historia de la humanidad cercenando al visionario por envidia, mediocridad y resentimiento o en la defensa de otros intereses.

Juan Bialet Massé fue un médico, abogado, empresario y constructor español que residió desde 1873 en Argentina, donde publicaría varias obras sobre medicina, entre otras cosas, además,  construiría un dique en la provincia de Córdoba, En su momento, esa construcción fue el mayor embalse artificial del mundo y el eje de muchas polémicas, aunque a pesar de las críticas infundadas seguiría en servicio durante más de medio siglo, como si esto fuera poco también fue el precursor del derecho laboral en argentina.

 

EL DIQUE QUE FUÉ DOS VECES

Era el primer dique que se levantaba en América del Sur. Comenzó a construirse en 1884. Los responsables fueron el doctor Juan Bialet Massé como constructor empresario y el ingeniero Carlos Cassaffousth como representante oficial del gobierno.

A fin de llevar adelante la obra Bialet Massé fundó la primera fábrica argentina de cales y cementos. La dotó de modernas maquinarias y construyó galpones, depósitos, túneles y hornos.

Después de siete años de duro trabajo, el colosal muro estaba terminado. El dique se inauguró oficialmente el 8 de septiembre de 1891. Quedaba inaugurado el embalse artificial más grande del mundo en esa época. Los cordobeses contemplaban con mirada de asombro ese coloso de piedra, ladrillos, cal y cemento que se convertiría en pieza clave del desarrollo económico de la Córdoba Moderna.

“Mi torre y el dique San Roque son las obras más importantes del mundo en este momento, pero mi torre no es productiva y el dique sí”. Estas fueron las palabras que Alexandre Gustave Eiffel utilizó allá por 1889 para comparar su construcción -que más tarde se convertiría en el ícono más famoso de París-

ESA ESTRELLA ERA MI LUJO

Bialet era propietario de varias extensiones de tierra dentro del valle de punilla, donde había canteras de piedra y cales. Su capacidad de investigador lo llevó a descubrir que esas cales eran hidráulicas (es decir, que se endurecían al contacto con el agua) y que eran tan buenas como las mejores del mundo.

Las cales de Córdoba ya habían sido empleadas por los jesuitas en las construcciones de Alta Gracia, Santa Catalina y Jesús María. Pero Bialet Massé fue mucho más allá: construyó con esas cales el dique que ha resistido airoso las acometidas impetuosas de las aguas del río Primero o Suquía.

Estas cales habían entrado en franca competencia con el portland inglés que se importaba libre de todo arancel. Uno de los representantes de los intereses sajones en el país, el ingeniero Guillermo White, cuyo abuelo había alentado la realización de las dos invasiones inglesas en 1806 y 1807, le reconoció veladamente en Buenos Aires a Luis Augusto Huergo, proyectista del nuevo puerto de esa ciudad y conocido de Bialet Massé, que la fábrica del primero era un escollo para el uso del cemento portland extranjero.

Sin embargo, esta importante construcción tuvo derivaciones insospechadas. Con el andar del tiempo, en la población empezó a correr la noticia de que el dique tenía graves fallas de construcción y que todo el material empleado era de mala calidad: ladrillos, compuertas, cal… De esta manera, el muro podría desmoronarse en cualquier momento.

El 27 de julio de 1892 se dió la alarma que el dique había cedido y que la ciudad sería arrasada. Se evacuó toda Córdoba hacia los “Altos del Sud” y los “Altos del Norte”. En la histeria colectiva nadie se puso a pensar que el embalse estaba casi vacío. Se trataba de una simple creciente que sólo afectó un par de ranchos ribereños. Pero aunque resultó una falsa alarma, contribuyó a engendrar todo tipo de fantasías al respecto. No son pocos los que entendieron esto como un acto de “guerra psicológica” destinada a llevar la opinión pública a un estado de cosas favorable a los acontecimientos que vendrían.

La construcción de esta obra colosal – reitero, el mayor embalse del mundo por entonces- fue acompañada por la admiración de sus contemporáneos, pero también por cuestionamientos de todo tipo, que se fueron transformando en acusaciones hasta derivar en un juicio criminal contra Juan Bialet Massé, “el empresario constructor” y Carlos Casaffousth, “el ingeniero director” de las Obras de Riego, y en el encarcelamiento de ambos durante parte de ese proceso.

Durante el inicuo juicio y encarcelamiento, tanto Bialet como Cassaffousth fueron perjudicados en sus bienes materiales y en su honor. Pero a su tiempo la justicia llegó, reconociéndose la inocencia de ambos procesados que fueron puestos en libertad.

Sobrevino más tarde la muerte de Cassaffousth, en 1900. Los ataques contra el dique se renovaron. Hubo nuevas y formidables crecientes del río Primero, pero la presa resistió triunfal. Dijo entonces Bialet: “La tempestad de la pasión pasará y el dique perdurará por los siglos para gloria de Cassaffousth, de la ciencia nacional y para el provecho de Córdoba”.

Lo llamativo es que cuando dinamitaron el viejo dique supuestamente débil estructuralmente, la estructura resistió las detonaciones, y todavía sigue en pié.

El juicio se había extendido desde 1892 hasta fines de 1893, cuando los acusados fueron absueltos de culpa y cargo, fallo confirmado en 1895 por el Tribunal Superior de Justicia.

Ese mismo año el infatigable Bialet mandó editar las fojas del proceso para, según declaraba, hacer llegar copias a universidades y hombres de ciencia de todo el mundo, quienes podrían así valorar la magnitud de la obra realizada y comprobar por sí mismos la injusticia de las acusaciones sufridas: “Litera manent, el libro quedará en muchas bibliotecas y servirá para enseñanza de los que nos siguen (…) Todas las Escuelas de Ingenieros y todas las facultades de derecho del mundo recibirán este libro, del que pueden sacarse enseñanzas no despreciables”.

La decisión de imprimir y distribuir el extenso texto del proceso -que se conserva en la Biblioteca Mayor de la UNC, y en sus más de 700 páginas incluye procedimientos legales, declaraciones de trabajadores y técnicos, informes periciales, opiniones profesionales y exposiciones de testigos- revela hasta qué punto Bialet Massé consideraba que lo allí expuesto demostraba tanto la solvencia profesional de los acusados como su honestidad.

Por exigencias de la ciudad que crecía y las reiteradas presiones de intereses foráneos en 1939, durante el gobierno del doctor Amadeo Sabattini, comenzó a construirse un nuevo dique de mayor altura, aguas abajo de la primera presa, Fue construido casi con los mismos materiales utilizados en el primero (Materiales locales), a excepción de que la cal hidráulica fue reemplazada por cemento portland proveniente de Gran Bretaña (Por si hasta acá no habías entendido, espero con esto despejar tus dudas)

 

PRECURSOR DE LA REGULACIÓN DE CONDICIONES DE TRABAJO

En el siglo 20 en la Argentina, en aquellos años de cambio de siglo, ya reorganizada la república y consolidado el régimen oligárquico, la “cuestión social” había saltado al centro de la agenda pública: era una realidad insoslayable. Las pésimas condiciones laborales, la sobre explotación de los trabajadores, su exclusión de la vida política del país, daban aire a las poderosas federaciones obreras, empujadas por las corrientes anarquistas, sindicalistas y socialistas, que intentaban llegar hasta los más remotos rincones del país, para organizar al proletariado en lucha por sus derechos.

Pero entonces las federaciones obreras no eran las únicas que intentaban conocer a fondo de qué se trataba aquella “cuestión social”. El ala modernista de las clases dominantes, durante la presidencia de Julio A. Roca, intentó impulsar algunas reformas que le permitieran destapar aquella olla a presión.

Para ello, en 1904, el gobierno nacional encargó a Juan Bialet Massé, un informe sobre el estado de la clase obrera en la Argentina. Con un destacable bagaje de conocimientos y una incisiva curiosidad, viajó a todas regiones del país para constatar de primera mano la realidad de los trabajadores. El extensísimo informe que elaboró permitió a Joaquín V. González redactar ese mismo año el discutido, y finalmente rechazado, proyecto de Ley del Trabajo.

Sus casi 1.500 páginas se conformaron en una de las bases de nuestro derecho laboral, pero el valor y la vigencia de sus conclusiones sirven, aún en la actualidad, como una poderosa señal de alerta.

“He recorrido la república en un largo trayecto, observando de día y tomando apuntes de noche, cuando el movimiento de los trenes no me lo impedía. No he tenido tiempo de ocuparme de la forma, sólo he puesto en el papel lo que la mente espontáneamente producía. Si a veces brusco y otras con indignación, declaro que a nadie he querido ofender, sino expresar la justicia y la verdad.”
“En la cumbre del Famatina he visto al peón cargado con 60 kg. o más deslizarse por las galerías de las minas, corriendo riesgos de todo género, en una atmósfera de la mitad de presión normal”

“aguantando en sus espaldas un calor de 57 grados, a las dos de la tarde…”
Hace todo el viaje con un aparato que se llama dinamómetro que permite medir la fuerza y el estado físico de las personas. A todas las personas que entrevistó les hizo estas pruebas, en distintas horas del día, y anotó todos esos datos.
Las conclusiones a las que llega son muy interesantes. Por ejemplo con el tema del trabajo él dice: “el explotador hace trabajar al obrero 15 ó 16 horas, porque piensa que de esa manera rinde más.
Y nos agrega, “Por el contrario, si el obrero trabaja ocho horas produce más. ¿Qué significa esto? Que una persona que trabaja ocho horas tiene la energía óptima para incrementar la producción. No se cansa porque duerme bien, come bien. Obviamente está feliz, está satisfecha, tiene tiempo para la familia, para los hijos, para la recreación, el teatro.”

Sus expresiones trasuntan un gran conocimiento social del medio laboral en que se trabajaba, con ya importantes aportes de fisiología y ergonomía, indispensables en el Médico Laboral de nuestra época, pero él ya lo decía 100 años atrás. Sin duda era un adelantado a su época.

Bialet argumenta que “la máquina viva”, como llama al trabajador, al enajenar su esfuerzo al empleador, incorpora su energía a la cosa que produce con su trabajo, y debe ser a cargo del patrón el desgaste que sufre ese elemento mecánico que lo sirve.

Respecto al descanso dominical es un anhelo, no solo argentino, es universal.

El trabajo de la mujer y del niño se explotan con igual intensidad en varias zonas industriales del país, y con mayor dureza en las épocas de cosecha, debe terminar, y tomar conciencia de su expansión nociva. Bialet se volvió decididamente contra el Código Civil para preconizar la incapacidad legal de los menores para obligarse ampliamente en materia de trabajo

Bialet Massé, como médico y abogado que era, en su estudio remarcó las consecuencias de la fatiga en el organismo, al mismo tiempo que el movimiento obrero daba su pelea por el acortamiento de la jornada laboral. En materia de trabajo de menores, Sin embargo, el informe no es sólo un descriptivo de las condiciones sociales, de desempeño laboral, de la agremiación obrera o de la situación de los indígenas. Además, se dedica a estudiar a cada uno de los sectores industriales y sus posibilidades de desarrollo. Observa y prescribe puntualmente la realización de obras públicas y, en cada caso, concluye proponiendo hasta el articulado de la ley pertinente.
El informe es un diagnóstico con críticas, pero también con propuestas de soluciones.

Allí quedaron plasmadas ideas para reglamentar el contrato de servicio, el descanso semanal, los accidentes de trabajo y observa el rol de la mujer en el campo laboral muchas veces ninguneado.

Este es un informe completo como nunca antes se había realizado en la historia, tampoco después volvió a hacerse algo tan minucioso y detallado, pero por sobre todo hacer un informe similar y actuar en consecuencia.

Las cosas se logran cuando se hacen con pasión, y Bialet Masse entre tantos títulos era un apasionado y para la opinión de este humilde ignorante, la historia deberían escribirla este tipo de personas.

 

FUENTE:
https://www.elhistoriador.com.ar/el-informe-bialet-masse-y-la-clase-obrera-argentina-2/
https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Bialet_Mass%C3%A9
https://es.wikipedia.org/wiki/Dique_San_Roque
https://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2010/01/30/nosotros/NOS-08.html
https://comercioyjusticia.info/blog/opinion/el-dique-de-la-discordia/
http://www.trabajo.gba.gov.ar/informacion/masse/volumen1.pdf
http://www.trabajo.gba.gov.ar/informacion/masse/volumen2.pdf