Nosotros

Con la invención de la imprenta en el siglo XV se logro algo trascendente, quitar al clero el monopolio de la palabra. Pero ese origen revolucionario y liberador sucumbió pronto a los intereses de los dueños de las imprentas. Posteriormente inventos igualmente revolucionarios como la radio, el cine y la televisión, abrieron un poco más el abanico discursivo, permitiendo una mayor pluralidad de voces, pero nunca se logró una democratización plena. Desde hace muchos años ya, el negocio económico de la industria de la información y el entretenimiento generó oligopolios mediáticos que mercantilizaron la palabra, concentrándola cada vez mas. Así, en todo este tiempo, desde Gutemberg a la actualidad, emerge una constante, un denominador común: la ausencia de voz y, por ende la invisibilidad de las mayorías.

Hoy, la revolución digital en marcha nos brinda la maravillosa posibilidad de recuperar un derecho que nos ha sido negado por siglos: la facultad de expresión, el reconocimiento de nuestra voz. Aquella consigna de la nunca existente prensa independiente de “ser la voz de los que no tienen voz”, resulta anacrónica y elitista cuando el sueño de la democratización de la palabra parece, por fin, estarse concretando. Esta oportunidad histórica, no solo nos otorga un derecho, nos impone la responsabilidad de ser voz y parte protagónica de este, nuestro tiempo.

Somos trabajadoras y trabajadores con experiencia en medios de comunicación, tenemos la intención de sumar un espacio alternativo en la región, donde  a manera de crónicas se reflejen opiniones de lo que cotidianamente sucede en los barrios, en los lugares de trabajo, en las calles. Con el objetivo de crear conversación productiva, informada y civil, entre los diversos actores sociales, nace El Confederal, un proyecto de periodismo colaborativo.